La gasa es un tejido muy ligero y transparente elaborado con hilos muy retorcidos. Su superficie fina y ligeramente granulada aporta movimiento sin el brillo liso del satén. Puede ser de seda, poliéster, viscosa o mezcla; la fibra cambia el tacto, el calor y los cuidados.
Cómo se comporta
Flota al moverse, funciona bien en capas y crea volumen suave en vestidos, blusas, pañuelos y mangas. Una sola capa suele transparentar, por lo que conviene revisar también el forro y las costuras. La seda suele sentirse más suave y regular mejor la temperatura. Las versiones sintéticas se arrugan menos, pero pueden acumular electricidad estática y resultar más cálidas.
Mire la prenda a contraluz. El tejido debe ser uniforme, sin enganches, agujeros de aguja estirados ni costuras fruncidas. Levante los brazos y siéntese para comprobar que un forro ajustado no tire de la capa exterior. Joyas, bolsos ásperos y uñas pueden enganchar los hilos finos.
Cuidado
Siga la etiqueta. La seda y las prendas adornadas suelen requerir limpieza profesional. Si se permite lavado delicado, use agua fría, reduzca el movimiento y no retuerza. Seque lejos del calor, sosteniendo la tela mojada para que no se deforme. Si la etiqueta de la prenda terminada permite vapor, aplíquelo a distancia tras probar en una zona discreta; una plancha caliente puede aplastar la textura o dañar fibras sintéticas.
Elija gasa para obtener ligereza y movimiento, no opacidad ni una estructura firme.