Mohair. Este artículo explica el material o el tema, cómo se comporta en una prenda y qué revisar al elegirla y cuidarla.

El mohair procede de la cabra de Angora, no del conejo de Angora. Sus fibras tienen brillo natural, resistencia elástica y una superficie más lisa que muchas lanas de oveja. Según la edad del animal y la hilatura, puede ser fino y vaporoso o suficientemente firme para una tela estructurada. Suele mezclarse con lana, seda o fibras sintéticas para equilibrar suavidad, estabilidad y precio.

Tacto y aspecto

Observe la prenda con luz lateral. Un buen halo debe verse uniforme y no formar mechones aislados. Pase la mano suavemente en una dirección: el pelo debe asentarse sin descubrir franjas desnudas. Una superficie larga y cepillada resulta llamativa, pero acusa más el roce y puede soltar fibras al principio. En sastrería, una pequeña cantidad de mohair aporta firmeza a la lana y ayuda a pantalones o chaquetas a recuperarse de las arrugas.

Pruebe la comodidad en el cuello o la cara interior de la muñeca, no solo con la palma. Incluso una fibra fina puede cosquillear a una piel sensible, y cada componente afecta al tacto de la mezcla. Revise axilas, puños, zonas bajo el bolso y asiento para detectar apelmazamiento o bolitas. El mohair es resistente, pero el roce continuo comprime el halo y cambia el reflejo del color.

Cuidado

Airee entre usos y deje espacio al pelo en el armario. Cepille solo con una herramienta para lana delicada y no tire de fibras sueltas. Siga la etiqueta: las prendas estructuradas suelen necesitar limpieza profesional; el punto lavable requiere agua fría, detergente para lana y mínima agitación. Sostenga la prenda mojada, seque en plano y levante el pelo con vapor a distancia. Evite calor, secadora y rodillos muy adhesivos.

Elija mohair por su calor ligero, recuperación y brillo discreto. El mejor no es el más peludo, sino el que sirve a la forma y al uso del diseño.

19/08/2026