El modal es una fibra de celulosa regenerada, normalmente hecha con pulpa de haya. Pertenece a la familia amplia de la viscosa, pero el proceso y la estructura le dan tacto muy liso, caída fluida y buena resistencia al encogimiento. Aparece en punto suave, ropa interior, vestidos y forros, solo o mezclado con algodón, lana o elastano. El nombre describe la fibra, pero no garantiza la norma ambiental ni la calidad del tejido terminado.
Reconocer un buen modal
Busque una superficie uniforme, tacto fresco y suave y una tela que caiga sin parecer débil. Estire con cuidado el punto y suelte: debe volver sin ondulaciones. Ponga un color claro al trasluz para valorar transparencia y revise costuras por enrollado o daño de aguja. Un modal denso puede sentirse rico y pulido; uno muy fino puede pegarse, mostrar humedad y rozarse antes. Certificación, pulpa trazable y proceso de circuito cerrado son datos independientes que conviene comprobar, no suponer por el nombre.
Lavado y guardado
El modal absorbe humedad y mojado pesa más y se vuelve vulnerable. Siga la etiqueta, ciclo frío y suave, detergente ligero y bolsa para punto fino. No retuerza, frote manchas con fuerza ni cuelgue un vestido empapado de tirantes estrechos. Devuelva la forma y seque plano o en percha ancha, lejos del calor. Si la etiqueta de la prenda permite vapor, úselo a baja temperatura por el revés y pruebe antes en una zona discreta. Para planchar, siga también la etiqueta, porque las mezclas varían. Guarde limpio y relajado.
Elija modal cuando suavidad y movimiento favorezcan el corte. Peso, costuras y origen cuentan más que el nombre aislado.