El abrigo es la forma exterior, pero debe funcionar sobre las capas realmente usadas. No lo juzgues vacío. Abróchalo, siéntate, estira los brazos y lleva el bolso habitual para descubrir presión en hombros, mangas y cierre.
Empezar por la capa más lisa
Una base fina reduce roce y deja asentarse camisa, punto o chaqueta. Cada capa necesita espacio. Si la sisa aprieta o el cuello sube, quita volumen o elige un abrigo más amplio.
Equilibrar calor, no cantidad. Viento, fibra, densidad y actividad importan más que el número de prendas. El trayecto exige regulación fácil y una espera larga protección de cuello, muñecas y caderas. Planifica el momento quieto más frío.
Revisar bajos y contactos
Chaqueta y camisa no deben amontonarse debajo. Comprueba cremalleras, ganchos y metal del bolso. Tras usarlo vacía bolsillos, ventila y sigue la etiqueta.