Una camisa coloca el color cerca del rostro y lo repite en cuello, tapeta y puños. Esas líneas muestran claramente el matiz. Evalúala abrochada como se llevará, con luz natural y bajo la iluminación del trabajo.
Empezar por el cuello
Un contraste con la chaqueta enmarca el rostro, y tonos afines suavizan la transición. Una camisa amplia o abierta ocupa más superficie y necesita menos accesorios. Suele bastar una repetición.
Comprobar la parte inferior
Meter la camisa cambia el color visible e introduce la cintura. Prueba juntos pantalón o falda, cinturón y zapatos. Una coincidencia casi accidental se resuelve con textura o mayor distancia de tono.
Proteger cuello y puños
Maquillaje, perfume, chaqueta oscura y correa actúan sobre zonas manipuladas. Deja secar cosméticos, prueba el quitamanchas dentro y sigue toda la etiqueta, pues entretela y adornos pueden ser más delicados.