Una americana necesita espacio en el armario, sin presión sobre hombros, solapas ni mangas. Guárdala seca, aireada y sin suciedad. Elige la forma de almacenamiento según la construcción de la prenda terminada, no solo por el nombre de la fibra.
Sujeta la línea de los hombros
La percha debe apoyar los hombros sin abultar sus extremos. Una demasiado estrecha deja el peso de las mangas sin apoyo; una demasiado ancha puede deformar su parte superior. Comprueba que la costura del hombro conserva su línea natural. Para una americana pesada de punto suave, sigue las indicaciones del fabricante: su corte no significa necesariamente que deba colgarse.
Deja espacio entre prendas
No aprietes la americana entre abrigos muy juntos. Solapas, bolsillos y mangas deben quedar libres. Vacía los bolsillos de teléfonos, llaves y otros objetos que tiren del tejido. Guarda el cinturón y los accesorios desmontables sin que ejerzan presión sobre la prenda.
Espera a que esté seca
Después de usarla, airéala en un lugar seco, lejos del sol intenso y de los radiadores. No encierres una prenda húmeda en una funda. Si necesita limpieza, sigue la etiqueta antes de guardarla durante mucho tiempo. Perfumarla o envolverla herméticamente no elimina la suciedad.
Prepara la siguiente temporada
Revisa el forro, los botones y las costuras; organiza las pequeñas reparaciones antes de volver a ponértela. La funda debe ajustarse sin doblar el bajo ni comprimir los hombros. Mantén el armario limpio y seco. Si aparecen rastros de insectos o humedad, averigua primero la causa y el tratamiento adecuado para el material, en lugar de añadir productos al azar.
Comprueba la forma al sacarla
Examina hombros, solapas y zonas de los bolsillos. Elimina las arrugas únicamente con un método permitido por la etiqueta. Si una parte estructurada se ha deformado o el forro tira del tejido exterior, consulta a un sastre o una tintorería. Haber estado guardada mucho tiempo no es razón suficiente para planchar toda la americana.