Planchar una camisa implica más que alisar el delantero. Cuello, puños, tapeta y mangas deben colocarse con cuidado, y la temperatura debe respetar la etiqueta de la prenda completa.

Planchar una camisa implica más que alisar el delantero. Cuello, puños, tapeta y mangas deben colocarse con cuidado, y la temperatura debe respetar la etiqueta de la prenda completa.

Revisa la etiqueta y la plancha

Lee el símbolo de planchado. Una plancha tachada prohíbe planchar; los puntos indican la temperatura máxima de la suela de la plancha. No elijas un ajuste solo porque la camisa contenga algodón o lino. Acabados, mezclas y adornos pueden modificar las instrucciones. Consulta también las indicaciones sobre el vapor.

Examina la suela de la plancha y la funda de la tabla. Una superficie sucia puede marcar una parte muy visible de la camisa. Mantén la prenda preparada separada de montones de ropa en los que pueda engancharse al recolocarla.

Trabaja por pequeñas zonas

Extiende la camisa sin que quede otra capa doblada debajo de la zona que planchas. Empieza por una parte pequeña y poco visible y observa su reacción. Los tejidos propensos a adquirir brillo pueden necesitar planchado por el revés o con un paño protector adecuado, según sus instrucciones.

Alinea primero los bordes de puños y cuello. Al mover la camisa, recoloca tapeta y costuras en vez de fijar un pliegue accidental con otra pasada. Evita botones y adornos. Antes de planchar, coloca la manga como quieras llevarla, con raya o sin ella.

Valora el resultado antes de subir la temperatura

Si queda una arruga, no aumentes automáticamente el ajuste. Comprueba la temperatura permitida y la forma de humedecer esa camisa. Detente si cambia el color, el brillo o la textura. El planchado no debe disimular una mancha que necesita limpieza previa.

Referencia de los símbolos: tabla de cuidado GINETEX.

19/08/2026